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October 2026 /

Crónicas / Derechos /

La Amazonía NO tiene fronteras


Lo que decidan los votantes en Brasil se sentirá en toda la cuenca. La segunda vuelta presidencial de este domingo marca un punto de inflexión para la selva y todas las personas que dependen de ella.



A menudo, para los pueblos indígenas del mundo, el territorio no tiene fronteras. Para los Waorani, la Amazonía tampoco. Por eso, Nemonte Nenquimo, lideresa waorani y cofundadora de Amazon Frontlines y de la Alianza Ceibo, dice que su comunidad en la Alta Amazonía ecuatoriana está preocupada por las elecciones en Brasil. Si el próximo gobierno desmantela las protecciones y abre más tierras a la minería, la agricultura industrial y la ganadería extensiva, el daño se extendería por toda la cuenca. La Amazonía genera gran parte de su propia lluvia, que viaja por el viento hacia el oeste, en dirección hacia los Andes. Por tanto, si Brasil tala la selva, ese ciclo se debilita, y los bosques situados más arriba de la cuenca se secan y son más vulnerables a los incendios. Cada pérdida conduce a la selva a un punto del que no puede volver, comprometiendo su salud y su resiliencia y acelerando una crisis climática, cuyos efectos se sufrirán más allá de la Amazonía. 

La visión de Nenquimo de la Amazonía como un solo territorio vivo  forma parte de una pluralidad de sabidurías y prácticas inmateriales que los pueblos indígenas han mantenido durante siglos en toda la región. Es un territorio compuesto por microecosistemas y territorios indígenas, interconectados por caminos, memorias y conocimientos ancestrales. Hoy, los ríos, los bosques y los pueblos atraviesan las líneas trazadas en los mapas. También lo hacen las consecuencias de las decisiones políticas.


Foto: Jerónimo Zuñiga / Amazon Frontlines

La votación llega en un momento crítico. Ningún lugar del planeta está siendo afectado tan gravemente por el cambio climático y la pérdida de biodiversidad como la Amazonía. La crisis amenaza hoy los derechos fundamentales de quienes habitan y protegen sus territorios. Antes de la segunda vuelta, más de 1.600 incendios ardieron en el Amazonas brasileño, impulsados  por el cambio climático y El Niño.

“La situación en Brasil es preocupante porque los políticos solo ven recursos en la Amazonía. Mientras ellos ven mercados para explotar en los ríos y los bosques, nosotros vemos formas de vida —formas de seguir sosteniendo la vida en la Tierra”, dijo Nenquimo.


Sin embargo, su derecho constitucional al voto nunca ha sido protegido. Recientemente, fiscales brasileños y defensores indígenas han presionado a las autoridades electorales para que ayuden a las comunidades remotas a votar, mediante transporte fluvial gratuito y financiamiento para intérpretes.

¿Por qué debería importarle un voto emitido en los rincones más remotos de la Amazonía a quien nunca vivirá allí? Porque los pueblos indígenas son los guardianes más eficaces de la biodiversidad. Desde la década de 1970, cerca del 17 por ciento de la selva amazónica ha sido deforestada mediante prácticas de conservación “occidentales”. La eficacia de los pueblos indígenas nace de su relación íntima con sus territorios y de la diversidad de sus conocimientos ancestrales.


Sin embargo, su derecho constitucional al voto nunca ha sido protegido. Recientemente, fiscales brasileños y defensores indígenas han presionado a las autoridades electorales para que ayuden a las comunidades remotas a votar, mediante transporte fluvial gratuito y financiamiento para intérpretes.

¿Por qué debería importarle un voto emitido en los rincones más remotos de la Amazonía a quien nunca vivirá allí? Porque los pueblos indígenas son los guardianes más eficaces de la biodiversidad. Desde la década de 1970, cerca del 17 por ciento de la selva amazónica ha sido deforestada mediante prácticas de conservación “occidentales”. La eficacia de los pueblos indígenas nace de su relación íntima con sus territorios y de la diversidad de sus conocimientos ancestrales.

Estudios de Amazon Frontlines muestran que el éxito de la conservación está ligado fundamentalmente a la calidad y el nivel de participación indígena. Cuando los pueblos indígenas tienen más control y libertad para vivir según sus valores culturales, el éxito ecológico va de la mano de mejores resultados sociales. Cuando son excluidos, pueden quedar sin capacidad de influir en las decisiones que marcan su vida diaria.

Mario Erazo, líder de la Nación Siona, en la cuenca alta del Amazonas en Ecuador y Colombia, dijo que es difícil convencer a los políticos porque los países aplican modelos económicos que no toman en cuenta los conocimientos y las prácticas de los pueblos indígenas.

“Hay un impulso hacia el progreso, hacia iniciativas que supuestamente impulsan el desarrollo del país. Pero, lamentablemente, este proceso empobrece a otros sectores, como a los pueblos indígenas que vivimos en la Amazonía. Les pedimos que detengan el extractivismo o que se ocupen de mitigar la deforestación”, dijo Erazo.

“Creo que la clave está en la conciencia de quienes eligen a nuestros líderes. La Amazonía corre el riesgo de convertirse en nada más que un nombre, en lugar de un lugar que defendemos y cuidamos activamente. Lamentablemente, es el capitalismo el que permite a estos líderes seguir avanzando —todo bajo el pretexto de sostener el desarrollo nacional”.


Foto: Mitch Anderson / Amazon Frontlines

Justino Piaguaje, líder del pueblo Siekopaai, una nación indígena transfronteriza entre Ecuador y Perú, dijo que los líderes políticos que quieran enfrentar las amenazas que acechan a la Amazonía deben escuchar a los pueblos indígenas.

“Durante siglos y décadas, hemos dado la voz de alarma sobre nuestras preocupaciones respecto al cambio climático. Los pueblos indígenas y los Estados no podemos hablar idiomas distintos; tenemos que hablar el mismo idioma. Sin esta mirada compartida, será difícil sostener nuestra humanidad”, dijo Piaguaje. “Hacemos un llamado a los gobiernos de los países desarrollados para que se comprometan a aportar financiamiento y a garantizar la implementación de prácticas de sostenibilidad ambiental en todos los países de la región amazónica”.

Las comunidades indígenas de toda la Amazonía lideran la respuesta a la crisis desde la primera línea de la disrupción climática y el extractivismo, pero reciben poco o ningún apoyo financiero. Esto tiene que cambiar ya, sea cual sea el resultado de las elecciones en Brasil. Los gobiernos, la filantropía y el mundo entero deben respaldar la organización, la protección territorial y la autonomía indígenas mediante el financiamiento directo a sus comunidades. De esta manera los pueblos indígenas podrán proteger la biodiversidad y defender sus hogares contra el cambio climático y las amenazas políticas.

Como dice Nenquimo:

“Durante más de 500 años nos han robado nuestro oro y nuestra tierra. Ahora hay nuevas formas de robar: quieren más petróleo. Quieren más deforestación para alimentar a las grandes ciudades, a costa de la vida de los pueblos indígenas y de la Amazonía misma. Este es un momento crítico; debemos unirnos y pensar en las futuras generaciones. Hemos resistido 500 años de violencia política y de promesas… y resistiremos esto también, porque nuestra supervivencia depende de ello”.


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